Familia e iglesia. Dos realidades muy cercanas a nuestro corazón. Tan cercanas, que Dios reunió a sus hijos en la “familia de la fe”. Familia e iglesia. Pueden formarnos o deformarnos, ayudarnos a crecer o impedir el sano desarrollo, causarnos gozo o sufrimiento. ¿De qué dependen estas alternativas? De la salud (concepto más amplio de “salvación”) de cada una de ellas. Surge entonces la pregunta: ¿cómo es una familia saludable?, ¿cómo es la iglesia-familia de Dios saludable? En una familia saludable cada uno de sus miembros tiene el mismo valor y recibe la misma consideración, no importa la edad que tenga o el rol que ocupe. En la iglesia que sueño también. María Elena Mamarian
“Ámense los unos a los otros con amor fraternal,
respetándose y honrándose mutuamente”. (Ro. 12:10)