Quien niega sus orígenes desdibuja su identidad, quien amputa una parte de su trayectoria se encuentra eternamente en fuga, intranquilo. Sartre decía: “No importa tanto lo que me han hecho, sino lo que yo hago con lo que me han hecho”. Únicamente logramos trascender aquello que aceptamos (carta de Aida), y esto, es sólo posible en el Señor.
Elba Somoza